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Mi hijo dejó los pañales.

De esta afirmación nace un gran suspiro, de alivio, de satisfacción. Mi hijo de casi tres años dejó de usar pañales, y no es algo que ocurrió con la facilidad con que han ocurrido otras cosas...
Cómo ya lo sabemos, o lo estamos aprendiendo cada día, cada hijo es un mundo nuevo, nuevas experiencias nos esperan, por lo que las comparaciones no nos sirven, ni a ellos tampoco. Pero sucede que como madres esperamos que ciertos logros sean sencillos si así fueron con otro de  los hijos, y eso no tiene nada que ver.
Mi hijo no quería ni ver el baño, lloraba como un loco al sacarle los pañales, no había frase, ni soborno, ni premio que lograra conquistarlo, sus berrinches y sus lágrimas sólo me llenaban de tristeza y frustración.
Una de las cosas que debo destacar es que recibí consejos y ayuda, su señorita del jardín fue paciente y afectuosa, y acompañó el proceso.Tuvimos que darnos por vencidos varias veces, darle tiempo, esperarlo, y cuando notamos que su predisposición había cambiado, actuamos en conjunto, de ua vez y para siempre.
Los pañales desaparecieron del precioso pañalero en forma de conejo, en su lugar había libritos de cuentos, y en la cómoda los calzoncillos con dibujitos dormían ordenados. Apenas se despertó sacamos los pañales, sin demasiado monólogo, con la precisión de un cirujano. Luego fue quien dio el primer paso, comenzó avisando a veces, otras... (ya lo sabemos), pero la cuestión es que en cinco días el tenía el control total, y ahora,cada vez que va al baño me pregunta ¿Estás contenta?
Claro que estoy contenta, estás creciendo, y yo con vos...

Despedirse de los pañales.

Desde su nacimiento hasta aproximadamente los dos años y medio, el bebé utiliza cerca de 6.000 pañales (aproximadamente 6 pañales por día) Esto significa mucha atención y dinero,por lo que es normal que los papás estén algo ansiosos por el adiós definitivo a esta etapa.
Sin embargo la paciencia es fundamental en este proceso, y es necesario esperar el momento madurativo indicado que casi siempre ocurre luego de que el niño cumple los dos años.
Los niños van manifestando su desarrollo día a día, pero hay determinados momentos en los que notamos un cambio repentino, incremento en su vocabulario, realización de directivas simples, logros motrices.

Señales de que el control es inminente:
  •  Reconoce que está haciendo pis o caca y lo manifiesta gestual o verbalmente.
  •  Sus deposiciones son habitualmente a una hora aproximada.
  •  Demuestra que el pañal le incomoda y pide que se lo saquen.
  •  Es capaz de realizar directivas simples.
 Los papás deben prepararse para este momento, ser pacientes y tolerantes con el niño, respetar su crecimiento, observar sus señales y evitar retos que le provoquen culpa.Deben ser concientes de que el control de esfinteres es un logro del niño y no un hábito impuesto.

La presentación de la pelela o el adaptador para el inodoro debe ser anterior al proceso, el niño debe reconocerla y también identificar su función. Intentar sentarlo sobre un objeto que desconoce sólo le causará temor y angustia.

Cuando los papás observen que está preparado , tienen la  tarea de ofrecer el medio y ayudarlo a utilizarlo.

 Para comenzar el proceso del control de esfínteres, los papás deben identificar si las condiciones de la familia son estables , ya que la parte emocional juega un rol preponderante en esta etapa del niño, si existen conflictos, cambios importantes ( una separación, el nacimiento de un hermanito, el comienzo de la guardería) es preferible esperar que se adapte primero a estas condiciones.

 Al igual que cualquier cambio o nuevo hábito es frecuente que el proceso  de dejar los pañales experimente avances y retrocesos, pero con constancia en unos meses el niño habrá hecho un gran logro y los papás podrán decirle por fin  ¡Adios a los pañales!

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